Archivado en: General
Así comienza mi acercamiento hacia los turistas mientras me encargo de servirles un humeante, aromático y sabroso café con leche, que en nuestra hostería, es acompañado con una mesa que se completa de crocantes tostadas, irresistibles criollitos y facturas recién horneados, manteca, dulces y mermeladas caseras, que la mismísima Carmen, propietaria del lugar, prepara para deleitar a sus invitados, con frutas de árboles que están en el amplio parque de la propiedad. No debo olvidar que el desayuno cuenta con una mesa de frutas frescas, ensalada de frutas y jugos que dejamos a elección de cada uno tomar lo que apetece para completar su desayuno, y que la dosis de cafeína puede ser repetida como para empezar un día en el que las energías van a ser requeridas para poder llevar a cabo alguno de los itinerarios que podemos sugerir hacer desde nuestra privilegiada ciudad, La Falda.
Digo privilegiada porque su ubicación dentro del Valle de Punilla la convierte en un estratégico punto de partida para conocer y disfrutar las tantas bellezas con las que cuenta este precioso valle. Digo privilegiada por su clima tan agradable, de temperaturas que se moderan, sobre todo en verano, que permiten tener una jornada bien estival durante las horas de sol, adecuadas para el disfrute de la piscina, realizar alguna caminata en las sierras, compartir en familia algún asadito a orillas de algún arroyo o en el parque de la hostería, y por las noches, con la ayuda de la frescura, el silencio y tranquilidad que dan nuestra excelente ubicación, gozar de un descanso reparador para poder enfrentar el siguiente día de propuestas.
Ahora que ya conozco un poco la inclinación y gustos turísticos de mi huésped, ya me puedo arriesgar a lanzar mis sugerencias, y hoy, de acuerdo con mi percepción y conocimiento de nuestra zona, me pareció una buena alternativa para comenzar una vacación, llegarse a uno de nuestros lugares favoritos: La juntura de los Ríos. La verdad es que no es de los más renombrados, pero su encanto lo dan las hermosas arenas, la impresionante vista de las Sierras Chicas y las distintas profundidades que se pueden disfrutar en sus cristalinas aguas.
Para acceder a este lugar desde La Falda, tendremos que retomar la ruta 38 camino a Cosquìn, o sea hacia el sur, y recorrer unos 12 kms hasta encontrarnos con el peaje de Molinari, donde deberemos abonar para seguir, hacer 2,4 kms más hasta encontrarnos con un cartel que indica “El Condado” para ingresar a la derecha a un camino de ripio que tras 2 kms de recorrido llega a un complejo de cabañas que llevan ese nombre y que se encuentra muy cerca de la Juntura. Allí el camino se bifurca en dos: 1) a derecha el camino desemboca en un camino paralelo al rio Cosquín, donde hay que tomar a derecha y remontar el río cerca de 700 mts; 2)a izquierda el camino culmina en un camino paralelo al rio Grande de Punilla, en donde deberemos tomar a izquierda e ir rio abajo unos 700 mts hasta encontrarnos con el paredón del dique La Juntura.
La Juntura de los Ríos es el punto a partir del cual comienza a llamarse río Cosquín, lugar donde confluyen el río Yuspe y el río Grande de Punilla (Rio San Francisco, su antiguo nombre). En este lugar nos encontramos con un dique que embalsa las aguas de estos dos ríos, y aún podemos ver los restos de un importante canal que conducía las aguas para fines de riego. Actualmente las aguas encuentran su libertad sobreponiéndose al importante murallón, que posee una altura cercana a los 4 metros y una longitud de alrededor de 60. metros.
Para disfrutar de este lugar contamos con varias opciones. Lo primero es dejar nuestro vehículo en la zona de parrilleros que se encuentra, para hacerlo bien gráfico, de este lado del río. Esa, es ya de por si una opción, quedarse en los parrilleros, que cuentan con una excelente sombra, mesas y bancos de camping, por los que se cobran unos pesos para tener el derecho a usarlos, hacerse un asadito para compartir en familia o solo llevarse alguna vianda de sándwiches y gaseosas. A no olvidar el agua caliente para el mate y alguna factura para combatir el apetito de media tarde que van a provocar el haber disfrutado del baño de agua y sol que los días de verano nos pueden brindar. Hablando de “sol”, no permitamos que estos primeros días de entusiasmo y arrebato nos arruinen el resto de nuestra estadía con quemaduras de sol que pueden ser importantes si no tomamos nuestros recaudos. Así que a no olvidar un buen filtro solar y alguno de esos sombreros raros que sólo usaríamos cuando estamos de vacaciones y nadie conocido nos ve, para proteger nuestra cabeza, y así poder disfrutar a pleno de los pocos días que tenemos para retozar.
Otra opción es cruzar el paredón del dique, si, cruzar el paredón del dique. Para ello hay que descalzarse, pues el agua suele alcanzar 25 a 30 cm, y esa altura provoca corriente suficiente para arrastrar cualquier calzado mal sujeto o entorpecer nuestro cruce hacia el otro lado. Cargar con todo lo que vayamos a necesitar: reposeras, bolso matero, sombrillas, pues una vez del otro lado, tendremos que tomar a la derecha del final del cruce y caminar unos 150 metros por la costa opuesta del pequeño embalse hasta dar con los primeros bancos de arena, que son los espacios a partir de donde haremos la elección de nuestro lugar. Hay un lugar que cuenta con la sombra de unos importantes ejemplares de morera, que se encuentran a pocos metros de la orilla y se pueden convertir en el refugio contra los fuertes rayos del sol del medio dia, para nosotros y para nuestros víveres.
La tercera opción es seguir con el coche el camino que continúa paralelo río abajo desde el dique mencionado, y elegir en su desande alguna de las bajadas hacia algún árbol o zona del río que nos parezca conveniente o interesante. Si uno sigue ese camino termina llevándolo a uno directamente a la ciudad de Cosquín. En un momento de su recorrido el camino se encuentra con una calle pavimentada. En ese punto uno debe girar a su derecha, salir nuevamente del pavimento y retomar el ripio que lleva a una hermosa costanera en altura que brinda unas espectaculares vistas de un meandro del río cosquin. El camino se transforma en pavimento y, después de atravesar una zona residencial, hotelera y de balnearios, culmina desembocando en la ruta 38 a la altura del puente Carretero sobre el Cosquín.
Uno puede pasarse todo el día disfrutando de este hermoso río y paradisíaco paisaje, bebiendo sorbo a sorbo cada minuto de calma, cada brisa, cada trino, cada caída de agua, cada rayo de sol y dejar que el final del día nos diga que es hora de volver, para disfrutar un poco de la noche que ofrece la urbanidad, tomarnos un descanso para que nuestro cuerpo se prepare para exprimir nuestro segundo día de estadía en estos parajes tan desestresantes.
1 comentario por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>



Hola! Muy buena iniciativa!
Espero seguir viendo más posts como este y tener la oportunidad de visitarlos por allá algún día, así puedo aprovechar esos hermosos paisajes.
Saludos!
PD: Pongo un link a esta página en mi blog
Comentario por GeranioBigotes Septiembre 15, 2008 @ 6:10 pm